19 abr 2011

Acuerdo de Libia y ONU sobre presencia humanitaria

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, expresó beneplácito por el alcance de un acuerdo sobre la presencia humanitaria del Organismo internacional en Libia.
El pacto se logró este domingo en Trípoli durante la visita de la Coordinadora Humanitaria de Naciones Unidas, Valerie Amos.

Ban señaló que en virtud del arreglo se establecerá un centro humanitario en la capital libia, que se añade al existente en Bengazi, lo que permitirá mejorar la atención a la grave crisis humanitaria.

“Casi medio millón de personas han abandonado el país en las últimas semanas, y varias decenas de miles no tienen aseguradas las condiciones mínimas para vivir”, dijo Ban.

Subrayó que existen tres metas en el camino hacia la solución de la crisis en el país: el cese inmediato de las hostilidades, la ampliación del alcance de la ayuda humanitaria y el diálogo para una solución política.

Ban hizo esas declaraciones en Hungría, donde se encuentra de visita oficial.

14 abr 2011

Libia: Rebeldes afirman que tropas de Gadafi bombardean Misrata

Fuerzas leales a Moamar Gadafi cañonearon el jueves una ciudad rebelde, donde mataron a por lo menos nueve personas, dijeron testigos. Al mismo tiempo, Estados Unidos afirmó en una reunión de la OTAN que la alianza debe intensificar su misión política, diplomática y económica para aislar al líder libio y acelerar su salida.
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban-Ki moon, presidió una reunión en El Cairo de organizaciones regionales e internacionales y fijó tres objetivos para Libia: concretar un cese de fuego, entregar ayuda humanitaria e iniciar un diálogo sobre el futuro de ese país.
"Cañonear a vuestro propio pueblo no es aceptable", dijo en una reunión en la sede central de la Liga Arabe, aludiendo a las acciones de las fuerzas de Gadafi contra los rebeldes. "Es una violación de los derechos humanos".
La lucha en Libia comenzó a mediados de febrero cuando numerosas protestas contra el gobierno desembocaron en una guerra civil. Los rebeldes controlan ahora el este de Libia y Gadafi el oeste, mientras la línea del frente oscila en el medio. Tres semanas de ataques aéreos internacionales no han neutralizado a las fuerzas del régimen.
Las fuerzas de Gadafi cañonearon durante tres horas la ciudad portuaria de Misrata, que está controlada en parte por rebeldes que defienden sus posiciones. Gadafi ha sitiado la ciudad y ha tomado control de algunos vecindarios. El puerto es la única salida de los rebeldes.
Las fuerzas oficiales atacaron el puerto con tanques y lanzacohetes, dijo un rebelde que sólo dio su primer nombre, Abdel-Salam. Agregó que el ataque dejó nueve muertos y 20 heridos.
Un médico de Misrata, que sólo se identificó por el nombre de Jaled por temor a represalias, dijo que algunos de los muertos eran residentes que estaban durmiendo en sus casas. Dijo que entre ellos había dos hombres de 75 y 80 años.
En las afueras de Misrata es difícil llegar hasta los residentes o distribuir ayuda entre ellos puesto que las fuerzas de Gadafi controlan la carretera, explicó Jaled.
Misrata es la tercera ciudad libia y la única en el sector occidental todavía parcialmente en manos rebeldes.
Jaled dijo que la OTAN no hizo nada para proteger a los civiles durante el ataque del jueves. "Todos los días los residentes se ven obligados a salir de sus casas, refugiarse en casas ya atestadas con cinco o seis familias, lo que agrava la situación humanitaria en la ciudad", agregó.

3 abr 2011

Fuerzas de Gadhafi atacan la ciudad de Misrata

Fuerzas leales a Muamar Gadhafi bombardearon hoy posiciones rebeldes en la ciudad de Misurata, en el oeste de Libia, mientras en Brega, en el oriente, los insurgentes y las tropas gubernamentales libran cruentos combates por tercer día consecutivo. 

Dos proyectiles de mortero alcanzaron un edificio que se estaba utilizando para tratar a los heridos de la tercera ciudad más grande de Libia, causando la muerte de al menos una persona y varios heridos, según testigos citados por la televisión qatarí Al Yazira. 

Además de mantener un severo sitio en Misurata, las tropas de Gadhafi han revertido el avance de los rebeldes en el este y están reduciendo la resistencia en una región montañosa situada al suroeste de Trípoli. 

Las fuerzas del régimen libio también bombardearon este domingo la localidad de Yafran, al suroeste de la capital, así como la ciudad de Sintan, donde destruyeron varias viviendas, depósitos de agua y estaciones de suministro eléctrico, según la cadena árabe Al Arabiya. 

En otro frente, los combates entre ambos bandos continúan este domingo en torno a la ciudad petrolera de Brega, a 235 kilómetros al oeste de Bengazi, donde los rebeldes tuvieron que replegarse algunos kilómetros debido a los ataques de Gadhafi. 

Cerca de 400 combatientes insurgentes, que habían logrado avanzar hacia Brega, han tenido que retroceder esta mañana un buen trecho en la carretera que une el enclave petrolífero con la estratégica ciudad de Ajadabiya, en poder de los rebeldes. 

Las tropas de Gadhafi recrudecieron el fuego de artillería pesada sobre Brega, enclave en torno al que la línea del frente está situada desde hace cerca de tres días. 

En tanto, al menos 32 personas han muerto y varias decenas han resultado heridas en las últimas horas durante una ofensiva lanzada por las fuerzas leales a Gadhafi en Kotla, localidad al suroeste de Trípoli controlada por los rebeldes, según Al Arabiya. 

Según el testigo, las fuerzas gubernamentales lanzaron la ofensiva desde el acceso este de la ciudad, utilizando artillería pesada y baterías de lanzamisiles Grad. 

En la oriental ciudad de Bengazi, la capital rebelde, el Consejo Nacional de Transición Libio nombró un 'equipo de crisis', que incluye al ex ministro libio del Interior como jefe del estado mayor de las fuerzas armadas, para intentar administrar las partes del país que controla. 

Los líderes rebeldes también pidieron que los ataques aéreos de la coalición internacional continúen, a pesar de que 30 milicianos murieron en una ofensiva de las fuerzas aliadas cuando intentaban tomar el control del pueblo petrolero de Brega. 

Las fuerzas de la coalición han bombardeado objetivos en Libia durante dos semanas, de conformidad a una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que autoriza los ataques militares para proteger a la población civil e imponer una zona de exclusión aérea. 

26 mar 2011

Fuerzas de Gadafi amenazaron con cortarles la cabeza a periodistas

 Conforme salían de Ajdabiya y se dirigían a la ciudad de Bengasi, Anthony Shadid, Lynsey Addario, Stephen Farrell y Tyler Hicks se toparon con un retén de las fuerzas de Gadafi. Los cuatro periodistas del 'The New York Times' fueron sacados de su vehículo.

Antes de que los soldados libios tuvieran tiempo de interrogar a los reporteros, los rebeldes abrieron fuego contra el retén oficial. De pronto los periodistas se vieron rodeados de balas que los sobrevolaban por doquier, según su propia narración publicada por el diario neoyorquino.
Tyler salió corriendo. Anthony cayó en una zanja de arena, luego se incorporó y siguió a Tyler. Linsey, instintivamente, intentó rescatar sus cámaras, pero las dejó y corrió detrás del resto. Steve (Stephen), tras ser tumbado al suelo por un soldado, logró escabullirse entre las balas y corrió por su vida.
Todos encontraron refugio en la parte trasera de una pequeña casa de sólo un cuarto. Una vez ahí, los soldados leales a Muamar Gadafi les apuntaron con sus armas, al tiempo que otros los golpearon, vaciaron sus bolsillos y los pusieron de rodillas.
"Dios, no quiero que me violen", murmuró Linsey luego de que fue atada con los cordones de sus tenis. "Tú eres el traductor. Tú eres el espía", gritó un soldado a Anthony.
En esos momentos los cuatro pensaron que morirían. "Dispárales", dijo otro militar en árabe. "No puedes", respondió uno de sus colegas. "Son americanos". Luego, todos fueron atados y golpeados. Linsey recibió un puñetazo en la cara, Steve y Tyler golpes en el cuerpo y Anthony un cabezazo.
Ese martes, antes de que cayera la noche, otro enfrentamiento comenzó, casi tan atroz como el primero. Los cuatro se encontraban atrapados en camionetas en terreno abierto. Por momento, durante la refriega, los soldados estaban en la misma situación difícil que los periodistas, y los ayudaban a cubrirse de las balas rebeldes. Con el paso de las horas, les ofrecieron comida, agua y cigarros.
Tras varios enfrentamientos, lograron tener unas horas de sueño. A las 2:00 a.m. del miércoles, estaban despiertos de nuevo.
Según los periodistas, los soldados tenían la plena convicción de estar luchando contra Al Qaeda o islamistas extremos y no podían entender por qué ellos, como estadounidenses, no podían comprender su lucha. Ninguno de ellos, todos mucho más jóvenes que el coronel Gadafi, podían imaginar a Libia sin él.
Un nuevo grupo se llevó a los cuatro. Eran más duros. Les vendaron los ojos, ataron pies y manos y los golpearon en repetidas ocasiones. Luego los metieron en un camión blindado, donde Linsey fue manoseada. Nunca gritó, pero suplicó que la dejaran. Un soldado cubrió su boca. "No hables", le advirtió.
Media hora más tarde, llegaron a lo que supusieron eran las afueras de Ajdabiya, donde un hombre al que los soldados llamaban 'El jeque' comenzó a cuestionarlos. El primero fue Tyler.
"Tienes una hermosa cabeza. Te la voy a cortar", fue lo primero que dijo al periodista. Otro soldado, por su parte, se burlaba de Linsey. "Puedes morir hoy. Tal vez si, tal vez no", la sentenció.
A las 8:30 a.m. fueron vendados, amarrados y subidos a una camioneta que se trasladó a lo largo del Mediterráneo hasta la ciudad de Gadafi, Surt, a unas seis horas de distancia.
Los cuatro periodistas del 'The New York Times' narraron que se sentían como "trofeos de guerra". En cada retén podían escuchar a los militares corriendo hacia la camioneta listos para poder propinarles con mano propia algunos golpes.
"Mugrosos perros", les gritaban en cada parada.
Al terminar el trayecto, ya entrada la tarde, todos fueron trasladados a una cárcel de Surt. Su celda tenía algunos colchones roídos, una botella para orinar, una jarra de agua y una bolsa de dátiles. Cuando cayó la noche todos se preguntaron si alguien tenía idea de su paradero. Momentos después Anthony fue sacado de la celda para ser interrogado, pero nunca pudo ver a sus captores.
"¿Cómo pudiste entrar sin visa?", le preguntó un hombre. "¿No sabes que podrías ser asesinado y nadie sabría?", continuó. Anthony asintió con la cabeza. Luego, el hombre le explicó quienes eran los rebeldes que combatían, como si tratara de convencerlo. "Son fanáticos de al Qaeda y bandas de criminales armados. ¿Cómo podrían ellos gobernar alguna vez Libia?".
Luego devolvieron a Anthony a su celda y fue entonces que se dieron cuenta de que nadie tenía idea de dónde estaban.
La siguiente tarde, ya el jueves, el grupo sufrió la peor golpiza. Mientras esperaban en una pista de aterrizaje a una nave militar que los llevaría a Trípoli, Tyler fue abofeteado y golpeado con el puño, y Anthony fue golpeado con la cacha de una pistola en la cabeza. Se encontraban vendados de ojos y con esposas de plástico, como ya se les había hecho costumbre. Lynsey fue tocada de nuevo por los soldados.
Cuando los subieron al avión, se hicieron entre ellos la misma pregunta que se repetían en cada parada: ¿Están todos aquí? Pensaban que mientras los mantuvieran juntos, tal vez tendrían una oportunidad de salir vivos.
Tras 90 minutos de vuelo llegaron al aeropuerto de Trípoli, los subieron a una camioneta de la policía con hedor a orina. Los guardias los despojaron de sus zapatos, calcetines y cinturones. Uno de ellos grito al oído de Anthony: "abajo, abajo Estados Unidos". Hizo lo mismo con Steve. "Pero no soy americano, soy irlandés", respondió el periodista. "Abajo, abajo, Irlanda", replicó con fuerza el guardia.
Su libertad estaba cada vez más cerca
Fueron trasladados a dos vehículos más. Luego a otro, no sin que uno de los soldados golpeara con su rifle la cabeza de Tyler.
Después de media hora, los cuatro se encontraban ya en un complejo militar en manos del Ejército. Por el cansancio se desplomaron sobre el piso, aceptando la leche y el jugo de mango que les ofrecían. Vieron cómo les entregaban sus maletas, esas que pensaron no recuperar nunca más.
Un hombre de aspecto rudo se dirigió a ellos en un tono amable. "Ya no serán golpeados o atados de nuevo. Estarán a salvo, y aunque sus ojos permanecerán vendados, son libres de moverse dentro de las instalaciones y nadie los maltratará".
A partir de ese momento, nadie los molestó.
Pero la odisea aún seguía y fueron llevados a un centro de detención que asemejaba más un tráiler de doble remolque. Les dieron ropa deportiva y al caer la noche les volvieron a vendar los ojos para recibir algunas visitas.
"Ahora se encuentran bajo la protección del estado", les dijo un funcionario de asuntos exteriores. Uno tras otros fueron disculpándose con los periodistas por lo que habían vivido. Uno de los funcionarios les pidió entender la diferencia entre los militares leales a Gadafi y el Ejército.
Durante los siguientes cuatro días, ya sintiéndose seguros, los corresponsales del diario estadounidense se dedicaron a luchar contra el aburrimiento. Tyler terminó de leer "Julio César". Lynsey comenzó con "Otelo".

Oficiales libios insistían en que algún diplomático estadounidense o británico viajara a Trípoli en medio de los ataques, pero finalmente fueron diplomáticos turcos quienes sirvieron de intermediarios para recibir a los periodistas en la frontera.

22 mar 2011

Inician los ataques en Libia


EEUU y Reino Unido se unieron a la operación militar contra Libia que este sábado inició Francia con un ataque que destrozó cuatro tanques de las tropas de Muamar Gadafi.
Se trata de la primera fase de la intervención militar denominada ‘Odisea al amanecer’ luego que el dictador libio desafiara la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y bombardeara el bastión rebelde de Bengasi.
El presidente galo, Nicolas Sarkozy, confirmó al término de la reunión de líderes occidentales y árabes en París, que la ofensiva aérea ya habia empezado. Agregó que la acción militar, que es respaldada por las naciones árabes, se detendrá si Gadafi cede.
Tras el primer ataque aéreo francé, EEUU y el Reino Unido arremetieron desde el mar. Barcos de guerra y submarinos lanzaron 112 misiles que alcanzaron cerca de 20 objetivos. Según el Pentágono, Canadá e Italia también se han unido al combate.
La cadena CNN informó de que los misiles alcanzaron la parte occidental del país, en objetivos situados cerca de Trípoli y Misrata, la tercera mayor ciudad del país.
En tanto, el primer ministro británico, David Cameron, informó que el despliegue militar inglés involucra además a jets de combate. La acción militar es “necesaria, legal y correcta”, agregó.
Desde Brasil, el presidente Barack Obama dijo por su parte que su país estaba preparado para “actuar con urgencia” a fin de proteger a la población libia de los ataques del régimen de Gadafi.

18 mar 2011

Zona de exclusión aérea en Libia

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia con el propósito de neutralizar a la aviación de Muammar Kaddafi y proteger a los rebeldes alzados en armas en su contra que resisten, principalmente en la oriental ciudad de Benghazi, bastión de la oposición a la dictadura de la nación árabe.

La resolución fue aprobada por 10 votos a favor -Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Bosnia, Gabón, Nigeria, Sudáfrica, Portugal, Colombia y Líbano- y 5 abstenciones -Rusia, China, Alemania, India y Brasil. Era necesario el voto positivo de 9 de los 15 miembros y que ninguno de los cinco miembros permanentes  vetaran la iniciativa.

El texto autoriza a los estados miembros de la ONU a tomar “todas las medidas necesarias” para proteger a los civiles y zonas pobladas. La resolución llega justo cuando las tropas de Kadafi se acercaban a Benghazi, que ayer fue sometida a intensos ataques aéreos. El régimen había ofrecido incluso un alto el fuego para darles a los rebeldes la chance de rendirse.